Diciembre292011

2. The Pain

Nos queda mucho por contar… entiendo que sigas sin comprender muy bien que es lo que haces aquí, y por que necesitas estar, escuchar…

Se perfectamente que es lo que te ha traído aquí, créeme, sé por lo que vas a pasar, por que como ya te he dicho antes, este no siempre a sido mi hogar, yo también tuve ese motivo para venir.

La soledad.

Más concretamente el dolor de la soledad, para poder quedarte aquí, primero querida mía, deberás comprender el dolor en su plenitud, deberás devenir horror.

¿Oyes los juglares sonar? es lo único que te queda de felicidad, ahora eres todo mío, yo soy tu luz, la luz de la aurora… no pienses en mi voz, sólo siente, sólo comprende… no hay sentimientos que podamos nombrar, estos no tienen nombre, no hay sentimientos que debamos sentir, conmigo lo eres todo, sin mi… Nada. Es por eso que ahora… ahora, me tengo que ir.

Ese día, pequeña jovencita, los juglares siguieron sonando, sonaron durante toda la noche, y eso fue lo único que me impidió morir, a pesar de yo creerme muerto, ese cantar, ese cantar, fue lo único que me mantuvo con vida, que hizo que pudiera despertar.

Jamás se lo desearía a nadie, jamás deberías poder comprenderlo. Y tú, tú vienes aquí haciéndote mía, necesitando mi luz, recordándome mi pasado. Sinceramente, no se si llorar, o reír, llorar de dolor, o reír de dolor. Por que el dolor es el precio de la felicidad. Y lo que anhelas… tiene un coste incalculable.

¿Estas dispuesta a escuchar?

¿Estas dispuesta a seguir aquí?

- Por favor. Más chocolate caliente para la señorita…

Diciembre122011

1. The Island

Bueno… Me has hecho muchas preguntas, todas las respuestas que esperas llegaran a su debido tiempo, ponte cómoda. Yo antes… empezare contándote una historia…

Una vez, en mi plena juventud, divagaba por las calles inferiores del castillo, allí donde los niños tenían miedo de perderse, esa noche, me enamore por ultima vez, ella era alta, fina, muy bien definida, portaba con elegancia un abrigo de piel. Me cogío del hombro como a su súbdito y me lanzo al mundo de las aves, donde el volar, y el soñar son armas de poder…

"Cierra tus ojos… La isla desaparece con la salida del sol, es el oscuro pasajero de la razón… Danza silbidos, adorna susurros de las noches sin luna… Yo te haré verla… Debemos olvidar de nuevo el precipicio que nos arrastra a su interior… Debemos desaprender el aprender… Se constituye en los cielos, deslumbra hasta el más ciego. Solo sus muros podrán protegerte… Yo te llevare… Entrégate esta noche, avanzaremos hacia la luz…"

Escuche una vez… su voz me perturbaba, sus manos estimulaban mi corazón. Su capucha se fundía en la oscuridad y me hablaba con misterio. Asentí con admiración. Tiro de mí como si fuera su nueva adquisición.

Nos dirigimos a una posada, la más insospechada del reino de la añoranza. Dude un segundo… “¿Qué estas esperando?” Me adentre. Sorprendentemente era bastante transitada, el volumen de gente era chocante, la interacción más todavía, no existía. Sentí tristeza por esas miradas firmes en rendijas de madera.

Me sirvió chocolate caliente acompañado de un discurso cautivador, fui incapaz de encontrar fuerzas para abrir más mis ojos. Cuando se encontraba en silencio, transmitía firmeza, transmitía poder, sólo transmitía…

Me hablo de una isla, donde reina la muerte. Donde los galeones de paz se usan como granos de arena en la playa. Anhele esa calma, “¿Donde puedo encontrarla?” pregunte.

"Yo te llevare… cierra tus ojos." Y así fue… por mi impetuosa juventud volví a abrirlos, y ya no estaba. Ella no estaba. Ese día conocí la muerte. Ese día mi corazón obtuvo paz. Ahora habito esta isla, como su guardián. No recuerdo el tiempo pasado, aunque hay infinidad de historias que contar. Y tú, tú vienes con preguntas. Preguntas que una vez yo pronuncie…

De momento… descansemos en la arena.

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