Mayo182014

Administración, Animación, Antropología, Arquitectura, Artes Visuales, Diseño de Sonido, Cinematografía, Comunicación, Escritura creativa, Economía, Hablar en Público, Historia, Ingeniería, Lluvia de Ideas, Matemáticas, Música, Negocios, Psicología, Redacción Técnica, …

  • So… Videogames!
Mayo162014

New Era

Precioso devenir incierto, que por fin de una vez por todas reclama su lugar por si solo, precioso de llegar, bienvenido incluso, te estábamos esperando para comenzar.

Mayo132014




Fue gracias a Sesil que salí vivo de aquella cueva. Sucedió en una de esas, mis últimas primaveras como acechador nocturno. Lo recuerdo claramente, pues los tulipanes brillaban incandescentes por la mañana y las noches resultaban cálidas ante la marcha del frío viento invernal. 
Sesil apenas llevaba un año buscando tesoros conmigo, y en ese momento nos embarcábamos en la búsqueda del rastro de un maloliente ladronzuelo. Una vez más, pues la impericia de Sesil nos había hecho perderlo ya en dos ocasiones. 
Personalmente me gustaba dejarle equivocarse, sobre todo verle disfrutar de cada aventura, su constante ímpetu era digno de admirar pues no había piedra capaz de dejarle en el suelo, al menos no por mucho tiempo. 
Tras un largo atardecer nuestra búsqueda nos llevo a una tenebrosa gruta. Convencido y con rotundidad me adentré en tal guarida, así como Sesil lo hizo tras de mí. La mugre se extendía por toda la caverna sin limitación alguna, y conforme más nos adentrábamos más desconfiado se hacía nuestro devenir. 
Fue nada más y nada menos que un leve siseo, como si de un gong se tratara, lo último que escuchamos antes de que el frenesí y la locura nos inundara. Mientras… nuestros impasibles párpados paralizados dejaban entrever el movimiento de unas húmedas escamas de más de un metro de grosor.
Como si de algo mecánico se tratase nuestras extremidades comenzaron a articularse al ritmo del palpitar del corazón. La gigantesca víbora se abalanzaba impetuosamente sobre nosotros cuando por un instante conseguí vislumbrar la blanca luz de la luna al final de la gruta, menos mal que Sesil iba delante, menos mal que iba a poder salvarle, le empujé brutalmente al exterior de una patada, al mismo tiempo que agarraba con firmeza mi martillo para golpear con bestialidad la estructura de madera que mantenía aquella cueva con vida. 
Por un segundo llegue a creer que él no volvería a ver aquellos preciosos tulipanes. Fue gracias a Sesil, mi hijo, que en su espíritu conseguí salir de aquella cueva con vida. 

Fue gracias a Sesil que salí vivo de aquella cueva. Sucedió en una de esas, mis últimas primaveras como acechador nocturno. Lo recuerdo claramente, pues los tulipanes brillaban incandescentes por la mañana y las noches resultaban cálidas ante la marcha del frío viento invernal.

Sesil apenas llevaba un año buscando tesoros conmigo, y en ese momento nos embarcábamos en la búsqueda del rastro de un maloliente ladronzuelo. Una vez más, pues la impericia de Sesil nos había hecho perderlo ya en dos ocasiones.

Personalmente me gustaba dejarle equivocarse, sobre todo verle disfrutar de cada aventura, su constante ímpetu era digno de admirar pues no había piedra capaz de dejarle en el suelo, al menos no por mucho tiempo.

Tras un largo atardecer nuestra búsqueda nos llevo a una tenebrosa gruta. Convencido y con rotundidad me adentré en tal guarida, así como Sesil lo hizo tras de mí. La mugre se extendía por toda la caverna sin limitación alguna, y conforme más nos adentrábamos más desconfiado se hacía nuestro devenir.

Fue nada más y nada menos que un leve siseo, como si de un gong se tratara, lo último que escuchamos antes de que el frenesí y la locura nos inundara. Mientras… nuestros impasibles párpados paralizados dejaban entrever el movimiento de unas húmedas escamas de más de un metro de grosor.

Como si de algo mecánico se tratase nuestras extremidades comenzaron a articularse al ritmo del palpitar del corazón. La gigantesca víbora se abalanzaba impetuosamente sobre nosotros cuando por un instante conseguí vislumbrar la blanca luz de la luna al final de la gruta, menos mal que Sesil iba delante, menos mal que iba a poder salvarle, le empujé brutalmente al exterior de una patada, al mismo tiempo que agarraba con firmeza mi martillo para golpear con bestialidad la estructura de madera que mantenía aquella cueva con vida.

Por un segundo llegue a creer que él no volvería a ver aquellos preciosos tulipanes. Fue gracias a Sesil, mi hijo, que en su espíritu conseguí salir de aquella cueva con vida. 

9AM

Casi siempre las noches más oscuras, resultaban todo lo contrario, llenas de color y dinamismo. Con horas y horas de inversión basadas en un desgaste intensivo de los ojos. Donde programación y aprendizaje en un efecto de simbiosis aclaraban muchas de mis ideas al mismo tiempo que las entorpecían. 



Era “de cajón” que tal caoticidad tan solo resultaría en una larga cantidad de delirios, así como también la capacidad de ver nubladamente la gran mayoría de finas lineas que tratara de seguir. En cierta medida lo mágico se hacía real, el apelotonamiento de bucles de una forma que sinceramente no me quedaba nada clara, resultaba en un llamativo dragón capaz de acompañar a nuestro personaje en todas y cada una de sus aventuras. 



Algo tan frío, tan efímero, podía de forma minuciosa encargarse de crear algo muy bello, algo muy original, en ocasiones llamado arte. Y daban igual las horas, pues nada era suficiente con la satisfacción de ver al querido animal aleteando sus pixeladas alas.



Quizá la idea fuera buena, quizá con suerte fuera la mina de oro que yo buscaba, pero no, no sería hoy, sería posiblemente nunca, pues seguramente mañana del concepto de tan achuchable personaje me deshiciera.

Casi siempre las noches más oscuras, resultaban todo lo contrario, llenas de color y dinamismo. Con horas y horas de inversión basadas en un desgaste intensivo de los ojos. Donde programación y aprendizaje en un efecto de simbiosis aclaraban muchas de mis ideas al mismo tiempo que las entorpecían. 

Era “de cajón” que tal caoticidad tan solo resultaría en una larga cantidad de delirios, así como también la capacidad de ver nubladamente la gran mayoría de finas lineas que tratara de seguir. En cierta medida lo mágico se hacía real, el apelotonamiento de bucles de una forma que sinceramente no me quedaba nada clara, resultaba en un llamativo dragón capaz de acompañar a nuestro personaje en todas y cada una de sus aventuras. 

Algo tan frío, tan efímero, podía de forma minuciosa encargarse de crear algo muy bello, algo muy original, en ocasiones llamado arte. Y daban igual las horas, pues nada era suficiente con la satisfacción de ver al querido animal aleteando sus pixeladas alas.

Quizá la idea fuera buena, quizá con suerte fuera la mina de oro que yo buscaba, pero no, no sería hoy, sería posiblemente nunca, pues seguramente mañana del concepto de tan achuchable personaje me deshiciera.

Diciembre292013
“La bohemiedad reside en mi co-artada libertad del ahora mismo…”
Octubre12013


¿Cuantas veces has ganado la elección de la desesperación?
La vida a veces es un tormento.
Lo negro no es solo la nube que el viento se lleva.
No recordaba sereno el ultimo latir de mi llanto.

¿Donde escribir una pluma de devastación?
La propia claridad aterroriza.
Me duele de saber que otros sienten.
No recordaba sereno el ultimo latir de mi llanto.

¿Crees saber el significado de una emoción?
La fría daga se hunde.
Desde abajo os veo abajo, nunca os había visto así.
No recordaba sereno el ultimo latir de mi llanto.

¿Cuantas veces has ganado la elección de la desesperación?

La vida a veces es un tormento.

Lo negro no es solo la nube que el viento se lleva.

No recordaba sereno el ultimo latir de mi llanto.

image

¿Donde escribir una pluma de devastación?

La propia claridad aterroriza.

Me duele de saber que otros sienten.

No recordaba sereno el ultimo latir de mi llanto.

image

¿Crees saber el significado de una emoción?

La fría daga se hunde.

Desde abajo os veo abajo, nunca os había visto así.

No recordaba sereno el ultimo latir de mi llanto.

image

Diciembre152012

Pescar en la Ciudad

image

El hombre de carácter atraviesa mil ríos sin mojarse los zapatos

.

Tres fueron las piedras que me llevaron a aquel páramo, ¿qué páramo? Aquel páramo, no era llano, no era raso, ni era alto. Pero era un páramo. Era mi páramo. Aquel donde el reflejo de las húmedas rocas, verdades contenía. Aquel donde los nenúfares en manchas de jaguar se convertían. Donde a airearse venían las bestias marinas. Donde ni siquiera la mejor de las cañas servia. Con pies húmedos, y en silencio sonrisa, veía, tan solo veía. Rasgos de una ciudad desmedida, de una urbe desconocida, de un sin sentir un corazón que latía.

.

No era si no prospero el tranvía que allí resurgía, de aquella ciudad, hola capital, de nuevo nacía.

5AM
Los tiempos decidieron pasar fluidos, deslizarse deslumbrantes por los parajes de nuestros atardeceres. Decidieron no ser fríos, si no cálidos. Ser contiguos a un pasado devastado, devastado por una historia, la bella historia de los tiempos. Y ante la belleza de los ariscos inviernos, consiguieron pasar desapercibidos. Lograron acontecer cortos, cortos y líquidos. No fue en sí, el volar de las palomas, lo que hizo esto lucido. Sin las dulces amapolas, y los alegres rostros de todas nuestras orlas.
.
Noche parecía el devenir de nuestra filosofía, con las correspondientes ariscas piedras las tristezas se lucían. Y no fueron otros, mas que los brillos de los ojos, los que mirarte tu, mirarme yo, descubrían la esbelta sombra de un escuálido puente que nos cubría. Aquella la zancada que faltaba era la que alcanzaba al sol que se nos escondía. Bendita zancada, zancada que ya llegaba, zancada que yo quería.
.

Los tiempos decidieron pasar fluidos, deslizarse deslumbrantes por los parajes de nuestros atardeceres. Decidieron no ser fríos, si no cálidos. Ser contiguos a un pasado devastado, devastado por una historia, la bella historia de los tiempos. Y ante la belleza de los ariscos inviernos, consiguieron pasar desapercibidos. Lograron acontecer cortos, cortos y líquidos. No fue en sí, el volar de las palomas, lo que hizo esto lucido. Sin las dulces amapolas, y los alegres rostros de todas nuestras orlas.

.

Noche parecía el devenir de nuestra filosofía, con las correspondientes ariscas piedras las tristezas se lucían. Y no fueron otros, mas que los brillos de los ojos, los que mirarte tu, mirarme yo, descubrían la esbelta sombra de un escuálido puente que nos cubría. Aquella la zancada que faltaba era la que alcanzaba al sol que se nos escondía. Bendita zancada, zancada que ya llegaba, zancada que yo quería.

.

4AM

Paraje

.

No es en si la alegría del rebosar,

si no mas bien la capacidad

de saber estar sin estar.

Y aún más cabe cuantificar

el conocer sin presenciar,

respecto al necesitar.

Noviembre262012
← Entradas antiguas Página 1 de 13